---
Como ya prometí en mi anterior artículo sobre el valor del trabajo, nos quedaría por definir nuestro precio base o precio orientativo, y así conocer el valor total de nuestro trabajo. Este precio base que suele establecerse en €/hora será uno de nuestros mejores escaparates para vendernos, pero ojo, digo vendernos y no regalarnos.
Y aquí viene la clave: ¿Cuál es ese precio por hora? Bien, pues esto depende sobre todo de dos factores:
a) Experiencia: porque tu experiencia habla de tu capacidad para desarrollar tu trabajo, de solucionar problemas más rápidamente porque ya te has encontrado con ellos antes.
b) Talento: porque aun teniendo la misma experiencia no todos tenemos la misma capacidad ni la misma habilidad para desarrollar nuestro trabajo.
Si yo como informático me pongo en una carnicería y me pides cuarto y mitad de costillas, seguramente tarde una infinidad más de tiempo que tu carnicero de toda la vida y tendré suerte si no me corto un dedo... Es más, seguramente si supieras que no soy carnicero ni vendrías a pedirme costillas, aunque te las vendiera muy baratas. Así que según estos factores, sé justo contigo mismo y pregúntate: ¿Por cuánto estoy dispuesto a trabajar durante una hora? ¿Me merece la pena?
Si en tu caso ya tenías un precio fijado, será fácil "recalcularte" actualizando tu experiencia y talento actual. Si por el contrario es la primera vez que te fijas un precio, una buena forma es tantear el mercado, pero cuidado, que no siempre son justos los precios que existen actualmente. Seguramente veas quien ofrece sus servicios por 10€/hora. Me gustaría ver lo que al final le queda a esa persona cuando a esos 10€ le reste impuestos y gastos; porque al final se encontrará con que se convirtió en esclavo de su trabajo cuando tuvo que multiplicar sus horas para llegar hasta el verdadero precio justo que no se atrevió a fijar en su día.
"¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir"
Confucio
